El mercado inmobiliario español ha iniciado marzo de 2026 confirmando una tendencia que preocupa a analistas y compradores por igual: el precio medio de la vivienda ha superado los niveles máximos registrados durante la burbuja de 2008. Con un incremento interanual que ronda el 13%, ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga lideran una escalada impulsada por un déficit crónico de oferta que ya se cifra en 700.000 unidades. A pesar de que el Euríbor se ha estabilizado en torno al 2,2%, facilitando el acceso al crédito hipotecario para perfiles solventes, la falta de stock de obra nueva impide que el mercado se equilibre. Este escenario está forzando un «reequilibrio territorial» hacia ciudades medianas bien conectadas, mientras que el sector promotor urge a las administraciones públicas a agilizar la liberación de suelo para frenar una tensión de precios que amenaza con cronificar los problemas de accesibilidad habitacional en las principales áreas metropolitanas del país.